Resistencia y exactitud en un solo termopar
La característica fundamental de este sensor de temperatura sonda tipo E es su equilibrio entre longitud y adaptabilidad. Con una sonda rígida de 150mm y una rosca M8 integrada, se instala directamente sobre la superficie o fluido a evaluar, soportando de forma continua temperaturas de hasta 400 ℃.
Una solución eficiente para el seguimiento de procesos térmicos que demandan estabilidad mecánica y lecturas repetibles.
El cable de 1 metro proporciona la flexibilidad necesaria para conectar el sensor a su controlador sin generar tensiones en el punto de fijación del tornillo.